Horarios 2015

Lunes 9:00 a 15:30 Martes 10.30 a 11.30 hs.
Miércoles 9:00 a 11:30 y 12:30 a 14:00 y 15:30 a 17:00 hs.
Jueves 11:30 a 15:30 Viernes 10:30 a 16:00 hs.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Juego y Educación - La lectura como juego complejo.

"La biblioteca, foco de cultura,

 es también un lugar de descanso y distracción". 

Reglamento de la biblioteca del Instituto Pasteur de Neuilly, Francia.

La lectura sigue siendo una forma privilegiada de la cultura personal, una preciosa distracción: constituye una posibilidad y supone una obligación. Como sugiere Joffre Dumazadier, es importante no separar la cultura y el ocio. (...) Este "placer no prohibido" debe seguir siendo para el lector lo bastante atractivo como para resultar lúdico, lo bastante libre como  para ser aceptado (...) lo bastante persistente, ilustrado y orientado como para ser eficaz.
Todas las encuestas están de acuerdo en una cosa: los más instruidos leen más libros. Pero, muchas veces, los jóvenes nos han consfesado que los desagradables recuerdos de los contactos escolares con los libros les habían hecho perder el gusto por la lectura.
Es importante pues cambiar de actitud y de objetivos, pero también de material y de métodos.
Hay que aspirar a la creación de una auténtica vocación de lector. La idea que el niño se haga del libro en general ha de estar exenta de cualquier connotación de obligatoriedad o aburrimiento. Quiéralo o no la pedagogía, la utilización del libro debe ir acompañada, tanto al comienzo como después, de un aspecto lúdico.
Pero sólo dándole al niño los medios para leer le haremos sentir placer por la lectura. Se ha dicho que quienes leen poco acaban no sabiendo leer bien. Esta fórmula tambièn puede ser invertida: quienes no saben leer bien, quienes tropiezan con las sílabas, quienes sufren con las palabras, no recurrirán casi nunca, evidentemente, a la lectura voluntaria. Hay que extender cuanto sea preciso el aprendizaje de la lectura para llegar a la disponibilidad de la mente (...)
Nos gustaría insistir en el hecho de que la obra de literatura infantil ha de ser "un objeto afectivo" al mismo nivel que un juguete, rico, entre otras muchas cosas, en el "juego sonoro de las palabras". De ahí el interés de la poesía y de la lectura en compañía, de la "lectura plural", como suele decirse.
Para R. Nussbaum, la afición por la lectura crecería si el niño se convirtiera en autor - teniendo en cuenta que se trataría de una "expresión libre mejorada, enriquecida".
Sin embargo las bibliotecas en los colegios de enseñanza secundaria siguen teniendo escaso equipamiento y su utilización, generalmente, se limita a inquietudes didácticas.
El hecho de frecuentar bibliotecas puede crear el deseo permanente de dedicar a los libros una parte del tiempo libre. Por esta razón, sin modificar la ayuda que la biblioteca escolar aporta a algunas fórmulas vivificantes de autoinstrucción, confiamos en que la libertad para la elección de los libros sea respetada. Entre una biblioteca que fuera un simple centro documental y una biblioteca que diera cabida también a unos momentos para tomar contacto con libros compañeros de fantasías y de emociones, que dilatan el alma en la medida en que colman el espíritu, hay la misma distancia que entre la pedagogía y la educación.

La animación a la lectura.

De este modo una vez más se plantea el problema de los animadores y de su formación. Se ha producido ya una evolución que acerca al bibliotecario a la función de enseñante. (...)
En la pequeña biblioteca del centro social "La Casa" en Roubaix, el bibliotecario contínuamente anima el taller-biblioteca, aconseja a los lectores, relata, recibe a algunos autores de parte de los niños, visita con ellos una papelería, una imprenta, los invita a realizar creaciones (dibujos o textos) o sugiere determinadas exposiciones en el marco de la biblioteca.
Entonces el animador (la animadora) ha de estar formad@, no sólo en la cultura impresa  y en las técnicas de la biblioteca, sino también en el conocimiento de la psicología de los usuarios según su edad y sus gustos, según su medio, sus estudios y su personalidad. No es menos importante la elaboración de una pedagogía flexible, tan alejada del autoritarismo de las escuelas tradicionales como del no intervencionismo de los bibliotecarios-administradores de antes.
Una vez más repetimos que el grado de eficacia del animador de una biblioteca se observará en el desarrollo del gusto por la lectura, del gusto apasionado pero reflexivo. Lo que se manifiesta de dos formas: por un lado la asidua asistencia a las bibliotecas públicas, por otro la formación de bibliotecas personales (téngase en cuenta que esta reflexión es anterior a la masificación de internet y los teléfonos celulares con acceso).

Acerca de las Ludotecas

La ludoteca responde a una necesidad acuciante, referida a la evolución de la sociedad contemporánea: "una gran demanda de guardería por parte de los padres". se ha "acentuado por el aumento del trabajo gemenino y de los suburbios"; "cada vez más niños y adolescentes están solos por la noche (...) y durante las vacaciones". Repentinamente, el problema del juego, del juguete ha tomado una dimensión social: conceder más importancia a los jueguetes contibuiría, si no se tiene cuidado, a aumentar el sentimiento de injusticia. Esta es la opnión de la Sra. Rabecq-Maillard cuando afirma, con toda razón, qeu la ludoteca es un instrumento de "justicia social". Sin dejar de ser el medio de "jugar por jugar", de "jugar de buena gana", este bien colectivo se manifiesta a favor de la igualdad en cuanto a las posibilidades de goce, del mismo modo en que contribuye a la socialización de todos: la persona se desarrolla dentro del respeto a las opciones de todos los demás, imagen del grupo social: "El juguete, sigue diciendo la Sra. Rabecq-Maillard, como el libro o el disco, puede ser prestado, usado con respeto y luego devuelto. (...). Nuevas relaciones se crean". 



Apuntes sobre "Juego y Educación. Las ludotecas", Jean VIAL, Akal, Madrid, 1988.

martes, 21 de julio de 2015

Siete Vidas

La apuesta era difícil: lograr que jovencitos entre 12 y 15 años se anotaran para concurrir en una fría mañana de julio para ir a visitar dos... ¡¡bibliotecas!! Máxime, cuando concurren al turno vespertino,  por lo que muchos de ellos no acostumbran madrugar.
Invitar a los alumnos que se acercan voluntariamente a la biblioteca del liceo parecía, en un principio, descabellado y hasta un poco elitista, pero igualmente preparamos la salida didáctica "bibliotequera".
Nos encontramos a las 9.30 en puerta del liceo y partimos. Sólo vinieron siete alumnos, lo cual nos habla del estado de la cultura en nuestra sociedad, pero también de las condiciones climáticas adversas y del escaso proceso de autonomía que tienen quienes están entrando en la adolescencia.
La aventura comenzó en un 328 que venía lleno y agradecimos ser sólo ocho, para poder llegar a tiempo a la primera cita. Bajamos en el Ombú de Ramón Anador y allí nos esperaban: Alejandra, Sonia y Ana en la Biblioteca municipal "Ernesto Herrera" del municipio CH.
 Las dos primeras son funcionarias de la Biblioteca, mientras que Ana Lacoste es profesora de Educación Física, poeta, integrante de la Casa de los Escritores y Coordinadora de Talleres Literarios.
Nos sentamos en ronda y nos presentaron la biblioteca, sus servicios, horarios, tipos de actividades que desempeñan. Frecuentemente reciben escuelas. Allí nos enteramos que somos el primer grupo de secundaria que los visita. Así que nos consideramos PIONEROS de esta actividad. Nos sentamos en círculo y comenzaron las presentaciones: cada uno decía su nombre y un libro que le haya gustado. Aparecieron (¡qué lujito!) muchas obras de autores nacionales como "Los mellis" de Daniel Baldi, "Pateando lunas" de Roy Berocay, "La decisión de Micaela" de Cecilia Curbelo, "Voces Anónimas" de Lockhart sobre base de N.Ganduglia, "No huiré de mi vida" de Gabriela Armand Ugón y "Alivio de luto" de Mario Delgado Aparaín.Ana nos leyó un cuento que Enrique Hériz escribiera para los 40 años de la Editorial Banda Oriental acerca del envío de un correo electrónico en blanco que enviara un escritor a  sus seres queridos y las diferentes interpretaciones que ellos hicieron del mismo. Párrafo a párrafo nos propuso preguntas interpretativas y de a poco se generó un intercambio de acuerdo a lo que los chicos iban entendiendo. "El azar hace muy bien las cosas", dijo Cortázar. En este caso, cuando me ofrecí a leer la última parte del libro, aparece uno de los destinatarios citado como Mario, luego, el negro y más adelante el pueblo de Mosquitos... No cabían dudas, se trataba del autor que estoy leyendo en este momento. ¿Acaso Ana sabía previamente que lo iba a citar? ¿Nos habrá espiado en nuestras lecturas? Creo que no, fue una hermosa casualidad que me colmó de alegría. Para finalizar, nos propuso algo muy difícil: escribir una narración cuyo eje central fuera una computadora. También nos invitaron a volver, les dieron carnet de lectores a los muchachos y nos invitaron a ir a fines de agosto a leer algunos de los relatos al Mercado Agrícola en el encuentro de talleres literarios. 


A las 12.30 nos esperaban en la Biblioteca Central de Secundaria. Allí nos recibió el bibliotecólogo Enrique Salgado que nos habló de la fundación de la Biblioteca en los tiempos de Alfredo Vázquez Acevedo y cómo fue evolucionando hasta su refaccionamiento total en 2012. Lo más importante que nos mostraron fueron los servicios de préstamo en sala, a domicilio para el IPA y también la colección de incunables. Nos mostraron un manuscrito del siglo XVI, una versión del Quijote de Cervantes y algunas otras delicadezas por el estilo que no podíamos creer. ¡Qué patrimonio histórico y cultural alberga esa biblioteca y es pública! También accedimos a la sala de lectura, la colección de libros en francés y  otra de Historia del Arte, a las que accedimos subiendo por la hermosa escalera caracol forjada en hierro que constituye una maravilla arquitectónica de nuestra ciudad. Luego pasamos por la hemeroteca, la sala USI y finalmente nos despedimos de Franco, Enrique y una funcionaria que atentamente nos acompañó y sacó las fotos que están publicadas en la página de facebook de la Biblioteca Central de Secundaria.
Nos quedaba poco tiempo, pero nos dimos una "escapadita" por el Museo de Historia Natural. ¡Cuántas especies embalsamadas para nuestro conocimiento! Por suerte la ciencia y la tecnología han avanzado mucho y ya no se utiliza ese tipo de "recursos didácticos"... De todos modos, aprovechamos una herencia que nos llega de otro siglo con la mejor intención de ampliar nuestra conocimiento del mundo de los animales.

sábado, 20 de junio de 2015

Bibliotecas comunitarias

Tu Biblioteca Popular Shangrilá

Las bibliotecólogas Rosa Passeggi y Déborah Núñez presentaron esta biblioteca comunitaria que surgió a partir de un comité de base del Frente Amplio y luego funcionó en la Comisión Fomento de Shangrilá. Desde 2013 funciona con local propio que construyeron "a pulmón" a través de venta de bonos y con algún apoyo desde la gestión de gobierno.
Destacan a Edelweiss como el "alma mater" de este emprendimiento cultural, quien no pudo participar de este encuentro.
Una muestra de cómo ha crecido la biblioteca: inicialmente contaban con 80 usuarios, pero hoy llegan a 2350 y 15350 volúmenes.
La biblioteca no cuenta con financiamiento estatal fijo, por lo cual ha tenido que idear mecanismos que le permitan seguir creciendo y actualizando su colección. En este sentido han creado un "Círculo de Lectores" (100 usuarios que aportan $50 por mes) que permite comprar libros que leen ellos en primer lugar y a los seis meses pasan al acervo general.
También cuentan con apoyos del exterior a través de usuarios con familiares en otros países que están interesados en apoyar a la biblioteca.
Cabe destacar que todos los funcionarios que atienden la biblioteca son honorarios porque el gran objetivo que los une es difundir el placer por la lectura. Para lo que prefieren el tèrmino "Animación" a la lectura, que implica "poner el alma".

Biblioteca Paco Espínola - Paso de la Arena

Esta biblioteca comunitaria fue presentada por tres de sus integrantes: Susana Souza, Mabel y Robert Roselló. Plantearon que no cuentan con apoyo financiero, por lo cual solicitan $20 a los usuarios cuando llevan libros, pero no siempre se produce el aporte. También optaron por presentar carros alegóricos en dos corsos del zonal 18. Un año con "Saltoncito" y el otro año con "Juan El Zorro". Ganaron el primer premio en ambas oportunidades, lo que les permitió arreglar goteras, pintar la biblioteca y finalmente comprar libros para actualizar la colección.

Dentro de las estrategias de promoción de lectura han organizado concursos literarios infanto-juveniles para niños y jóvenes entre 3 y 16 años. 
En octubre, por otra parte, se realizará en su local una muestra de creaciones literarias de personas a partir de los 16 años.
Este año 2015 han emprendido la tarea de recibir un escritor por mes en un ciclo titulado "Sacudiendo la modorra literaria en el zonal 18".
También se utiliza el espacio para ciclos de charlas con profesores para lo cual invitan a los alumnos de los liceos de la zona.


El encuentro terminó con la actuación del Coro de INAU "Giraluna", el cual nos deleitó con canciones propias y ajenas, ejecutadas por niños y adolescentes de manera excelente.






Lectura e inclusión.

"Biblioteca: Lugar de escucha, espacio que invita a crecer".

 La biblioteca infantil y juvenil del INAU funciona en el edificio de Áreas Pedagógicas que es un liceo en convenio con el Consejo de Educación Secundaria, ubicado en Soriano 1230.
Atendida por la bibliotecóloga Marisa Márquez, es frecuentada  por hogares de INAU, centros CAIF, centros diurnos y otras organizaciones educativas.
Allí trabajan grupos con sus docentes en Dibujo, Geografía, Idioma Español, pero también se realizan lecturas colectivas de cuentos, se organizan talleres, etc.
Nos invita a todos a conocer la biblioteca que orgullosamente menciona su pertenencia a INAU.
La puerta ha sido decorada con mensajes afectuosos que han dejado algunos de sus usuarios acerca de la lectura y la biblioteca, lo cual le da un aspecto de gran calidez; fundamental a la hora de formar lectores. 
Reflexiona acerca de la necesidad de que los adultos que están al frente de las bibliotecas realicen selecciones adecuadas del material a presentar, que sean lectores ellos mismos como elemento fundamental para transmitir el entusiasmo por lectura. Finalmente, pero no menos importante, destaca que el lugar físico también debe ser adecuado para esta tarea. 

"Ojos que no leen".

La bibliotecóloga Silvia Iroldi representa a la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay (UNCU) y también trabaja en la campaña "Cuento Contigo para vivir la lectura". Está encargada del sector de la campaña destinado a personas ciegas y de baja visión.
Repasando las instituciones dedicadas al trabajo con personas ciegas, destaca la Fundación Braille con su imprenta, el Instituto Tiburcio Cachón, la Escuela de Ciegos y la REDMATE que funciona en el liceo 17 implementando material didáctico para alumnos con esta problemática.

El acceso de las personas ciegas a las publicaciones a nivel mundial es del 5%, mientras que en Uruguay apenas si acceden al 1% de los libros que se editan.

Realiza un reconocimiento público a las figuras de Carlos Liscano y Mónica Cardozo por "ponerse al hombro" el intento de implementar lo firmado en 2014 en el Tratado de Marrakesh  para facilitar el acceso a las obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso. De hecho existe una ley, pero aún debe ser reglamentada.

Además del sistema Braille, en la actualidad existen nuevas tecnologías que facilitan el acceso a la lectura a personas de baja visión, como los Macrotipos, textos con un tipo de letra de tamaño 26. Cada hoja de texto común, equivale a 3 hojas en Braille y 5 en macrotipo, lo que muestra lo elevado de los costos de esta política editorial necesaria.

Iroldi coordina un Taller Literario en UNCU, a donde también asisten personas de visión normal. Comenta que este año se sumaron adolescentes y transmite su asombro de comprobar "cómo logran desarrollarse cuando tienen un ambiente favorable".
 

"Nadie enseña en solitario", Paulo Freire.

Mario Abella es bibliotecólogo de la Presidencia de la República desde 1979. Trabajó en las bibliotecas de las escuelas Grecia, "Queen's School" y organizó encuentros de bibliotecas de centros educativos.
Considera que para organizar una biblioteca hay que preparse, organizar y conocer las colecciones, fijar metodologías, cumplirlas y evaluarlas. Formar equipos multidisciplinarios y conocer la realidad en que uno está inmerso.

"Desde la palabra, desde Paysandú"

Rosario Molinelli y Liliana Gross son profesoras de Literatura (la primera también es maestra), licenciadas en Bibliotecología y obtuvieron maestrías en las universidades de la República y también en La Plata, Argentina.
Se han dedicado a la promoción de lectura para jóvenes, lo que las llevó a fundar un Taller de Comunicación y lectura en Paysandú llamado: "Desde la Palabra". Allí conformaron una especie de extensión de sus clases en el liceo e instituto de formación docente.
La investigación que realizaron para obtener la licenciatura se tituló: "Las debilidades de los que aprenden son las debilidades de los que enseñan".
Concluyen que en esta labor de promover la lectura en los jóvenes se necesitan familias, colecciones, acceso libre y mediadores, "barqueros", al decir de Daniel Pennac.

" EL LECTOR NO NACE, SE HACE EN EL TRÁNSITO POR LA VIDA Y EN EL ENCUENTRO CON LOS LECTORES".

lunes, 15 de junio de 2015

¿Qué necesitan los niños hoy?

Conferencia inaugural de las IV Jornadas de Bibliotecología e Información, el 3 de junio de 2015. Ingrid Bon, consultora de servicios infanto-juveniles en Países Bajos. Bibliotecóloga especializada en Programas Nacionales de Lectura, es miembro de IFLA, del Consejo de Westerbord entre 2002 y 2011, autora de artículos y ponencias en congresos en Seul, Abu Dabi, Toronto, etc.

 

USE IT OR LOOSE IT

Respecto de los nativos digitales y las bibliotecas, considera que asistimos a una nueva realidad en la cual niños y jóvenes tienen acceso a multiplicidad de dispositivos electrónicos que creen saber utilizar, pero no manejan un filtro que les permita discriminar falsedades en la web.
De los 17 millones de habitantes de Países Bajos, 1.5 millones son considerados semianalfabetos porque no entienden los subtitulados de las películas, ni textos médicos, ni leen porque crecieron en un medio familiar no lector.
 

Gente con sonrisas

A partir de una encuesta realizada a varios miles de niños con respecto a lo que buscan en una biblioteca, se destacan cuatro aspectos:
- Integración de materiales de juego con estantes para libros.
- Gente con sonrisas.
- Espacio tranquilo para leer y hacer deberes.
- Acceso a tecnología.

Biblioteekhoorn

En enero de 2011 la televisión nacional holandesa mostró al país el caso de una biblioteca que tomó en cuenta las preferencias de los niños para diseñar la reforma de su local. Se crearon espacios independientes, como "islas" para cien personas que pueden utilizar sus instalaciones en simultáneo.
De esta manera, hay espacios adecuados no solamente para niños que leen, sino también que hacen, piensan, quieren construir, teniendo en cuenta el concepto de las múltiples inteligencias que posee el ser humano. Las estanterías de libros y revistas, alternan como computadores de escritorio, libros electrónicos, audiolibros, dvd, cd,"Daisy Roms" (varía velocidad de audio en disléxicos),  carteleras imantadas con el alfabeto, juegos de correspondencia, rompecabezas, juegos de mesa, etc.

Acceso vs. Alfabetismo

La complicada sociedad actual, sumerge a los individuos a un constante bombardeo de estímulos que provocan dificultades de concentración. La lectura digital es diferente a la lectura en papel: la memoria funciona diferente, se recuerda menos. También se generan problemas en la vista tras una prolongada exposición ante el monitor.
Se realizó un estudio de ojos en 5000 niños de 6 años, lo que mostró que más de dos horas por día frente a una pantalla puede provocar miopía. Tito Computer - Ruben Rada
El libre acceso a internet no garantiza aprendizaje, ni conocimiento en si mismo. Para ello leer debe ser parte del Currículum. "Leer por placer mejora el cerebro en los niños".


Se realizó una encuesta nacional sobre Bibliotecas con preguntas a alumnos, docentes y personal de bibliotecas orientando las preguntas hacia el comportamiento de préstamos, motivaciones, preferencias de lectura en los profesores.
La importancia otorgada a los niños es muy amplia porque es en esta etapa cuándo se forman los hábitos de lectura en un cerebro que no está formado por completo.

LEER 15 MINUTOS POR DÍA BRINDA 1000 NUEVAS PALABRAS POR AÑO...
En Holanda 9 de cada 10 niños son usuarios de alguna Biblioteca. En el promedio nacional la población lee 3,6 libros por mes.
(Más allá de lo objetable de los números... ¡da para pensar!)

En cuanto a la lectura entre 10 y 13 años, establece que buscan en forma rápida e impaciente, no poseen habilidades técnicas, ni estrategias de búsqueda y están más habituados a una lectura de imágenes. La cooperación mejora las habilidades.
Los jóvenes que leen mucho controlan mejor la veracidad de la información hallada en internet.


miércoles, 10 de junio de 2015

IV Jornada de Bibliotecología e Información.

El miércoles 3 de junio se produjo este encuentro organizado por la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay, la Organización Internacional para el libro juvenil filial Uruguay (IBBY). Patrocinaron:  Red de Bibliotecas Amigas, Biblioteca Nacional, IFLA y Cámara Uruguaya del Libro.
Asistimos a varias charlas:
a) "¿Qué necesitan los niños hoy?" por Ingrid Bon, invitada desde Países Bajos.
b) "Leer para darle un sentido a la vida". (Rosario Molinelli y Liliana Gross. Centro Universitario Paysandú)
c) Biblioteca Infantil y Juvenil de INAU presentada por la Bib.Marisa Márquez.
d) Biblioteca de la Unión Nacional de Ciegos del Uruguay presentada por la Bib.Silvia Iroldi.
e) Bibliotecas escolares públicas y privadas presentadas por el Bib.Mario Abella.
f) Bibliotecas Comunitarias: "Tu Biblioteca Popular Shangrilá" y "Biblioteca Paco Espínola".

"No se lee menos, se lee distinto".

Abrió el encuentro la nueva Directora de la Biblioteca Nacional, Esther Pailhós, señalando la necesidad de trabajar en coordinación con los docentes: "Nuestro objetivo es difundir el conocimiento, no importa la herramienta". En este sentido destaca la importancia de la Biblioteca Digital implementada por el Plan Ceibal para escolares y liceales.

"Y si hubiera una vacuna..."

A continuación se presentó Gabriela Dreyer, maestra preescolar, especialista en lectura infantil y miembro de la Comisión Directiva de IBBY Uruguay.
Destaca la necesidad de fomentar la lectura desde la infancia temprana. Rescata la sugerencia del pedagogo y dibujante italiano Francesco Tonucci acerca de generar el hábito de la lectura comenzando por la rutina de leer 10 minutos cada día.

"Preservar y transmitir el patrimonio cultural de la humanidad"

La Presidenta de la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay, Bibga. Alicia Ocaso, consideró que "está en peligro la preservación y transmisión de cultura" en relación a los derechos de autor que considera avasallados por el acceso cada vez más abierto y libre a internet y el fotocopiado sin autorización de libros que se realiza en forma generalizada.
Considera que los Bibliotecólogos pueden contribuir a generar una sociedad abierta, libre y equitativa, por lo cual deben exigir al gobierno que tome medidas al respecto.

"Más profesionales en las bibliotecas"

Finalmente, el Director de la Facultad de Información y Comunicación, Mario Barité, observó que en Uruguay hay pocas bibliotecas infantil-juveniles con profesionales y se deben generar políticas al respecto.


domingo, 7 de junio de 2015

Conociendo escritores: Marcelo Birmajer. "Las historias que me contaron y las que invento: los secretos de escribir para adolescentes".

En el marco de la 15a. Feria del Libro Infantil y Juvenil, el 29 de mayo asistimos al Salón Dorado de la Intendencia de Montevideo, para conocer al escritor argentino Marcelo Birmajer.
Escritor de cuentos y novelas para adolescentes, comienza mencionando  una de sus obras más difundidas que se titula "Un crimen secundario". Publicada por Editorial Colihue con Pablo de Santis en la colección "La movida".
Al comentar su forma de escribir, optó por mencionar lo que no hace: No imita el lenguaje adolescente, no sigue modelos exitosos,  ni busca desesperadamente incorporar la tecnología (en la tablet se puede leer un buen o un mal cuento. Lo que importa es el contenido).
Respecto a los temas de sus obras, están presentes el suspenso, la acción, la pasión, el misterio, la "vuelta de tuerca" y la sorpresa. Así lo expresa en su habitual sección de los Sábados "Se me hace cuento" en el diario Clarín.
"Es lo que yo busco cuano escribo para adolescentes, tiene que tener sentido".
También plantea que no apela al sexo explícito en escenas de libros para adolescentes porque ese tema llama la atención por sí solo, sin trabajo de elaboración. Tampoco se permite libertades con respecto a temas políticos o de identidad, como sí lo hace en libros para adultos.
Utiliza los cuentos clásicos como recurso para contar historias. Comenta que la búsqueda del zapato de Cenicienta tiene un rasgo obseno y narra una historia cautivante al respecto. El traje del Emperador también forma parte de sus narraciones.
Las fábulas de Esopo, Samaniego y La Fontaine resultan también un contexto propicio. Es el caso del Tigre y la Gacela, los cuales se iban a casar y terminan siendo todos el almuerzo del novio. "Si te enamoras de tu enemigo, ten al menos el cuidad de no invitar a tus amigos a la fiesta". Señala de forma un poco ambigua que no busca moralizar, pero utiliza moralejas.
Los mitos griegos aparecen claramente vinculados a situaciones actuales, como el caso del "Talón de Aquiles" y el problemático "bullying". Un cuento muestra a un jovencito que le da un golpe al "matón" de la clase, el cual le contesta con repetidos golpes que lo tiran al piso hasta hacerlo sangrar. A la tercera vez que se levanta, el pequeñito le dice "no me vuelvas a molestar porque te voy a moler a palos". Somos totalmente vulnerables, todo nuestro cuerpo lo es, excepto por el talón que es nuestra voluntad.
En esa búsqueda constante por escribir para adolescentes, apela a que se sucedan las peripecias y no caer en "mesetas".

 "No leo autores que no me entretienen".

Recurre nuevamente a su visita a Montevideo y en especial a la Ciudad Vieja para explicar que "la diferencia entre perderse y conocer un lugar nuevo es saber cómo volver". Así también con los textos que escribe, los que no deben dejar de divertir al lector.
Menciona varios escritores que considera valiosos como Bioy Casares, Chandler y Salinger.
Finalmente cuenta a su auditorio cómo empezó a escribir. Cuando iba a la escuela solía perder todos los útiles, por lo que siempre pedía prestado. Comenzó entonces a escribir en un papel glacé: un chiste, un chisme y una noticia, las cuales alquilaba a los compañeros a cambio de lápices, gomas y sacapuntas. Recuerda que la primera que no le dio nada fue una uruguaya de apellido Montes de Oca, que le dijo: "el chiste no me hace reir, la noticia es vieja y el chisme no me escandaliza". Así hace la literatura...
Termina recomendando el cuento "Las cicatrices" acerca de las experiencias de la vida, la memoria, la identidad y la pasión por la mujer amada.

http://www.encontrarse.com/notas/pvernota.php3?nnota=4603

viernes, 8 de mayo de 2015

Impresiones de una bibliotecaria...

Soy profesora de Historia de cuatro segundos en el liceo 64. Mi otro rol en este liceo es el de bibliotecaria. Amo lo que hago en ambas funciones porque me desafían todo el tiempo.
Los adolescentes son muy demandantes. No quiero defraudarlos. Corre mucho afecto, muchas emociones, expectativas y sueños por estos espacios. La tarea demanda energía y creatividad que no siempre fluye... por eso registramos.
Hoy quiero dejar planteadas algunas reflexiones sobre la importancia de nuestro rol como educadores en la motivación a la lectura. Cuán necesario es crear un espacio donde los jóvenes se sientan bien, distendidos, tranquilos, escuchados. Así suele ser el espacio de Biblioteca.
Al mediodía estuvieron cerca de 10 alumnas del turno matutino haciendo tareas: unas hacían los deberes para Historia y otras preparaban una exposición para Geografía en octubre.
En la tarde vinieron unos cuantos con distintas inquietudes. Casi ninguno leyó. Una chica solitaria no sabía que su grupo entraba a las 4 y la adscripta le propuso que viniera a Biblioteca. Le sugerí que eligiera en las estanterías de “Literatura Infantil y Juvenil”, como hacen los demás, pero no lo hizo. Al rato le busqué un libro que pudiera interesarle y se lo di. Se lo “devoró” en poco rato.
Eso me hizo pensar en la importancia de nuestras conversaciones con los jóvenes. Ellos preguntan, piden recomendaciones y nosotros, en función de lo que hemos leído, de nuestros valores, de la forma de observar sus inquietudes, de lo que vemos que ellos leen y mucho en función de las recomendaciones de los compañeros: leen.
Hacer buenas recomendaciones de lectura funciona algunas veces mejor que otras, pero es una tarea apasionante. En ese camino estamos.


miércoles, 8 de abril de 2015


Damos la Bienvenida a la Biblioteca a los estudiantes que ingresaron este año 2015 a nuestro querido liceo 64. Este es un espacio diferente al aula, donde cada uno decide cuándo entra y cuándo sale, no se pasa lista ni se pone nota, pero...
hay que utilizarlo con responsabilidad.
Pueden concurrir a leer en sala, hacer deberes, llevar libros en préstamo y devolverlos en fecha, hacer maquetas, buscar material e información concreta sobre diversos temas, compartir juegos de caja con compañeros. Para que estas diversas funciones puedan coexistir en un mismo espacio, es necesario cuidar el bullicio, la higiene y respetar al que está leyendo y a todos en general.
Les contamos que tenemos tres tipos de préstamos: Anual, Semanal y por 3 días.
PRÉSTAMO ANUAL
Se prestan por todo el año los siguientes libros de texto:
 - 1er año: Biología, Inglés, Matemática e Idioma Español.
 - 2o. año: Matemática e Idioma Español.
 - 3er.año: Matemática.
PRÉSTAMO SEMANAL:
Libros de Literatura, Recreativa en general.
PRÉSTAMO POR TRES DÍAS:
El resto de los libros de estudio como Historia, Geografía, Ciencias Físicas, Educación Social y Cívica, entre otros (consultar).
¿CÓMO ME HAGO SOCIO/A?
Simplemente tienes que presentar la fotocopia de la parte frontal de la Cédula de Identidad. Cuando llegas debes completar la ficha con tus datos personales y... ¡está pronto!
La ficha sólo se hace una vez y dura todo el tiempo que seas estudiante del liceo 64.
SANCIONES
Los préstamos de libros en la semana llevan una fecha de devolución que se anota en una ficha pegada en la última página o en la contratapa. Es importante que cumplas con esa fecha para conservar la posibilidad de llevar libros en préstamo a domicilio. De lo contrario, se te sanciona por la cantidad de días que el libro demora en volver a la Biblioteca. 
¡NO LO OLVIDES Y CONSERVA TU FICHA SIN SANCIONES!
Si te cambias de liceo o dejar de concurrir, no olvides devolver los libros que serán utilizados en el futuro por otros estudiantes.


domingo, 1 de marzo de 2015

Los derechos imprescindibles del lector por Daniel Pennac, 1996.

*El derecho a no leer*

Como cualquier enumeración de derechos que se respete, la de losderechos a la lectura debería empezar por el derecho a no hacer uso de ellos "y en este caso con el derecho a no leer", sin lo cual no setrataría de una lista de derechos sino de una trampa viciosa.
Para comenzar, la mayoría de los lectores se conceden a diario el derecho a no leer. Mal que le pese a nuestra reputación, entre un buen libro y una mala película de televisión, la segunda sale ganando con más frecuencia de lo que nos gustaría confesar. Y además nosotros no leemos de continuo. Nuestros períodos de lectura alternan a menudo con largas
dietas durante las cuales basta la visión de un libro para despertar las miasmas de la indigestión.
Pero lo más importante está en otra parte.
Estamos rodeados de cantidad de personas del todo respetables, a veces graduadas en la universidad, incluso "eminentes" de las cuales algunas hasta poseen excelentes bibliotecas, pero que no leen, o leen tan poco que nunca se nos ocurriría la idea de ofrecerles un libro. No leen. Sea porque no sienten la necesidad, sea porque tienen muchas otras cosas que hacer (pero viene a ser lo mismo; es que esas otras cosas los colman o los obnubilan), sea porque alimentan otro amor y lo viven con una exclusividad absoluta. En resumen, a esas personas no les gusta leer. Y no por eso dejan de ser muy frecuentables, incluso deliciosas de frecuentar. (Al menos no nos piden de continuo nuestra opinión sobre el último libro que leímos, nos ahorran sus reservas irónicas sobre nuestro novelista preferido y no nos consideran retardados por no habernos precipitado sobre la última de Fulano, que acaba de salir, editada por Mengano, y de la cual el crítico Zutano ha dicho lo mejor.)
Son tan"humanos" como nosotros, sensibles también a las desdichas del mundo, preocupados por los "derechos humanos" y comprometidos a respetarlos dentro de su esfera de influencia personal, lo que ya es mucho pero ahí está, no leen. Allá ellos.
La idea de que la lectura "humaniza al hombre" es justa en su conjunto, a pesar de que existen algunas excepciones deprimentes. Se es sin duda un poco más "humano", si entendemos por eso un poco más solidario con la especie (un poco menos "fiera"), después de haber leído a Chejov que antes.
Pero cuidémonos de flanquear este teorema corolario según el cual todo individuo que no lee debería ser considerado a priori como un bruto potencial o un cretino rehibitorio (sic). Si lo hacemos convertiremos la lectura en una obligación moral, y éste es el comienzo de una escalada que nos llevará rápidamente a juzgar, por ejemplo la "moralidad" de los libros mismos, en función de criterios que no tendrán ningún respeto por esa otra libertad inalienable: la libertad de crear. A partir de ese momento la bestia seremos nosotros, por más lectores que seamos. Y Dios sabe que bestias de esta especie no faltan en el mundo. En otras palabras, /la libertad de escribir no podría acomodarse a la obligación de leer./
El deber de educar, por su parte, consiste en el fondo en enseñar a leer a los niños, en iniciarlos en la literatura, en darles los medios para juzgar si sienten o no la "necesidad de los libros". Puesto que si bien se puede admitir sin problema que un particular rechace la lectura, es intolerable que sea "o que se crea" rechazado por ella.


*El derecho a saltarse las páginas *

Leí/ La guerra y la paz/ por primera vez a los doce o trece años (más bien a los trece, estaba en quinto y bastante adelante). Desde el comienzo de las vacaciones, las largas, veía a mi hermano (el mismo de /Vinieron las lluvias/) internarse en esta novela enorme, y su mirada se volvía tan lejana como la del explorador que desde hace siglos ha perdido la preocupación por su tierra natal.
 -¿Es tan estupenda?
-¡Formidable!
-¿Qué es lo que cuenta?
-Es la historia de una chica que ama a un tipo y se casa con un tercero.
Mi hermano siempre ha tenido el don de resumir. Si los editores lo contrataran para redactar sus textos de contraportada (esas patéticas exhortaciones a leer que se pegan al dorso de los libros), nos
ahorrarían bastante palabrería inútil.
-¿Me la prestas?
-Te la doy.
Yo estaba interno, ése era un regalo inestimable. Dos gruesos volúmenes que me mantendrían entusiasmado durante todo el trimestre. Cinco años mayor que yo, mi hermano no era del todo idiota (y por lo demás tampoco se ha vuelto) y sabía a ciencia cierta que /La guerra y la paz/ no podía
reducirse a una historia de amor, por bien elaborada que fuera. Sólo que conocía mi gusto por los incendios del sentimiento y sabía despertar mi curiosidad mediante la formulación enigmática de sus resúmenes.

 (Un"pedagogo", en mi opinión.) Estoy convencido que fue el misterio aritmético de su frase el que me hizo cambiar temporalmente mis /Bibliotheque verte, rouge et o/r y demás /Signes de piste/ para meterme en esta novela. ?Una chica que ama a un tipo y se casa con un tercero?... no veo quién se hubiera podido resistir. De hecho no quedé decepcionado aunque se equivocó en sus cuentas. En realidad éramos cuatro los que amábamos a Natacha: el príncipe Andrés, ese granuja de Anatol (pero ¿se puede llamar a eso amor?), Pedro Bezujov y yo. Como yo no tenía la menor posibilidad, me resultó forzoso identificarme con los otros. (Pero no con Anatol, ¡un verdadero cabrón el tipo ése!)
Lectura tanto más deliciosa en la medida en que se efectuaba durante la noche, a la luz de una linterna de bolsillo y bajo la colcha colocada como una tienda de campaña en medio de un dormitorio de cincuenta soñadores, roncadores y otros pataleadores. La habitación del vigilante en la que crepitaba la lamparilla estaba al lado, pero qué, en el amor  siempre es el todo por el todo. Todavía hoy siento el volumen y el peso de aquellos libros en mis manos.
 Era la versión de bolsillo, con esa linda cara de Audrey Hepburn a la que miraba embelesado un Mel Ferrer principesco con pesados párpados de muchacho enamorado. Me salté las tres cuartas partes del libro por no interesarme más que el corazón de Natacha. Compadecí a Anatol, incluso, cuando le amputaron la pierna, maldije a ese bestia del príncipe Andrés por haberse quedado parado
frente a ese cañón, en la batalla de Borodino... ("Pero tírate al suelo, por Dios, que va a explotar, no puedes hacerle eso, ¡ella te ama!") Me interesé en el amor y en las batallas y me salté los asuntos políticos y las estrategias... Seguí muy de cerca los sinsabores conyugales de Pedro Bezujov y de su esposa Helena (nada simpática, Helena, de verdad no la encontré simpática...) y dejé a Tolstoi disertando solo sobre los problemas agrarios de la Rusia eterna...
Me salté muchas páginas, de veras.
Y todos los muchachos deberían hacer otro tanto.
De esta manera podrían ofrecerse muy temprano casi todas las maravillas que se consideran inaccesibles para su edad.
Si tienen ganas de leer /Moby Dick/, pero se desaniman ante los desarrollos de Melville sobre el material y las técnicas de la pesca de ballenas, no es menester que renuncien a su lectura sino que salten, salten sobre esas páginas y, sin preocuparse del resto, persigan a Ahab como él persigue su blanca razón para vivir o para morir. Si quieren conocer a Iván, Dimitri y Aliocha Karamazov y a su increíble padre, que abran y lean /Los hermanos Karamazov/, es para ellos, incluso si tienen que saltarse el testamento del /starets/ Zósimo o la leyenda del Gran Inquisidor.
Un gran peligro les acecha si no deciden por ellos mismos lo que está a su alcance y se saltan las páginas que ellos escojan: otros lo harán en su lugar. Se armarán con las grandes tijeras de la imbecilidad y recortarán todo lo que consideren demasiado "difícil". Eso produce resultados espantosos. /Moby Dick/ o /Los miserables / reducidos a resúmenes de 150 páginas, mutilados, chapuceados, encogidos, momificados, reescritos en un lenguaje famélico que se supone que sea el
suyo. Un poco como si yo me pusiese a redibujar /Guernica/ con el pretexto de que Picasso habría metido allí demasiados trazos para un ojo de doce o trece años.
Y además incluso cuando hemos crecido, y hasta si nos repugna confesarlo, nos ocurre todavía que nos "saltemos páginas", por razones que no nos conciernen más que a nosotros y al libro que leemos. 
Es posible también que nos lo prohibamos del todo, que leamos hasta la última palabra, juzgando que aquí el autor da largas, que aquí toca un aire de flauta medio gratuito, que en tal lugar cae en la repetición y en tal otro en la tontería. Digámonos lo que nos digamos, este disgusto testarudo que entonces nos imponemos no pertenece al orden del deber, es una categoría de nuestro placer de lector.


*El derecho a terminar un libro*

Hay treinta y seis mil razones para abandonar una novela antes del final: la sensación de que ya le hemos leído, una historia que no nos agarra, nuestra desaprobación total de la tesis del autor, un estilo que nos eriza el cabello, o por el contrario una ausencia de escritura a la que ninguna otra razón compensa para que justifique ir más lejos... 
Inútil enumerar las otras 35995, entre las cuales sin embargo hay que colocar una caries dental, las persecuciones de nuestro jefe de departamento o un cataclismo del corazón que petrifica nuestra cabeza.
¿El libro se nos cae de las manos?
Que se caiga.
Después de todo, no cualquiera es Montesquieu para poder ofrecerse por encargo el consuelo de una hora de lectura.
Sin embargo, entre nuestras razones para abandonar una lectura, hay una que merece que nos detengamos un poco: el vago sentimiento de una derrota. Abrí, leí, y muy rápido me sentí hundido por algo más fuerte que yo. Reúno mis neuronas, me peleo con el texto, pero nada que hacer, por más que tenga el sentimiento de lo que está escrito allí merece ser  leído, no pesco nada "o casi nada", siento una "extrañeza" que no me ofrece asidero.
Lo dejo.
O más bien lo pongo a un lado. Lo coloco en mi biblioteca con el proyecto vago de volverlo a tomar algún día. /Petersburgo/ de Andrei Bielyi, Joyce y su /Ulises/, /Bajo el volcán/ de Malcolm Lowry me
esperaron varios años. Hay otros que todavía me esperan y es probable que a algunos de ellos no los vuelva a tomar nunca. Eso no es un drama, así es. La noción de "madurez" es un asunto curioso en materia de lectura. Hasta cierta edad no tenemos la edad para ciertas lecturas, está bien. Pero, al contrario de las nuevas botellas, los buenos libros no envejecen. Nos esperan en las estanterías y somos nosotros quienes envejecemos. Cuando nos creemos con suficiente "madurez" para leerlos, empezamos de nuevo.
Y entonces de dos cosas una: o el encuentro ocurre o es un nuevo fiasco. Quizás lo intentemos de nuevo, quizás no. Pero claro que no es culpa de Thomas Mann el que hasta ahora yo no haya podido alcanzar la cima de su /Montaña mágica/.
La gran novela que se nos resiste no es necesariamente más difícil que la otra... hay allí, entre ella "por grande que sea" y nosotros "por aptos para comprenderla que nos consideremos" una reacción química que no funciona. Un buen día /simpatizamos/ con la obra de Borges que hasta entonces nos tenía a distancia, pero seguiremos toda la vida ajenos a la de Musil...
Aquí la elección está en nuestras manos: o pensamos que es culpa nuestra, que nos falta una casilla, que abrigamos una parte de tontería irreductible, o nos ponemos del lado de la noción muy controvertida del gusto y  buscamos dibujar el mapa de los nuestros.
Es prudente recomendar a nuestros muchachos esta segunda solución. Tanto más cuanto ella puede ofrecerles ese escaso placer de leer comprendiendo por fin por qué no nos gusta. Y este otro escaso placer: escuchar sin emoción al pedante en turno chillarnos en el oído:
¿Pero cómo es posible que no le guste Stendhaaaaal?
Es posible.


*El derecho a releer*

Releer lo que había rechazado antes, releer sin saltarse una línea, releer desde otro ángulo, releer para verificar, sí... nos concedemos todos estos derechos.
Pero releemos sobre todo gratuitamente, por el placer de la repetición, la alegría de los reencuentros, la puesta a prueba de la intimidad.¡Otra vez, otra vez! decía el niño que fuimos... Nuestras relecturas de adultos tienen que ver con ese deseo: encantarnos con la permanencia y descubrirla todas las veces rica en nuevas maravillas.


*El derecho a leer cualquier cosa*

A propósito del "gusto", ciertos de mis alumnos sufren mucho cuando se encuentran frente a la archiclásica disertación /¿Se puede hablar de novelas buenas y malas?/ Como detrás de su "yo no hago concesiones" son más bien gentiles, en lugar de abordar el aspecto literario del problema, lo miran desde un punto de vista ético y no tratan el problema sino desde el ángulo de las libertades. De golpe el conjunto de sus tareas podría resumirse en esta fórmula: ¡Claro que no, de ninguna manera, tenemos el derecho de escribir lo que queramos y todos los gustos de los lectores están en la naturaleza!, ¿en serio? Sí... sí, sí... postura del todo honorable...
Lo que no impide que haya buenas y malas novelas. Se puede citar nombres, se pueden dar pruebas.
Para ser breve, cortemos por lo sano: digamos que existe lo que yo llamaría una "literatura industrial" que se contenta con reproducir hasta el infinito los mismos tipos de relatos, despacha estereotipos en serie, comercia con los buenos sentimientos y las sensaciones fuertes, salta sobre todos los pretextos ofrecidos por la actualidad para producir una ficción de circunstancias, se entrega a "estudios de mercado" para liquidar, según la "coyuntura", del tipo de "producto" que se supone inflamará a tal categoría de lectores.
Éstas serán, con seguridad, malas novelas.
¿Por qué? Porque no tienen nada que ver con la creación sino con la reproducción de "formas" preestablecidas, porque son un intento de simplificación (es decir de mentiras), cuando la novela es arte de verdad (es decir de complejidad), porque al halagar nuestros automatismos, adormecen nuestra curiosidad, en fin, y sobre todo, porque el autor/ no está allí/, como tampoco está la realidad que pretende describirnos.
En resumen, es una literatura en serie, "lista para disfrutarse", hecha en molde y al que le gustaría apresarnos en el molde.
No hay que creer que estas idioteces son un fenómeno reciente, ligado a la industrialización del libro. En absoluto. La explotación de lo sensacional, de la obrita ingeniosa, del estremecimiento fácil en una frase sin autor, no viene de ayer. Para no citar más que dos ejemplos, la novela de caballería se enterró allí, y el romanticismo mucho tiempo después. Pero como no hay mal que por bien no venga, la reacción a esta literatura descarriada nos ha dado dos de las más bellas novelas que hay
en el mundo: /Don Quijote/ y /Madame Bovary/.
Hay, pues, "buenas" y "malas" novelas.
A menudo son las segundas las que primero encontramos en nuestro camino.
Y a fe mía, tenga el recuerdo de haberlas encontrado divertidísimas cuando pasé por ellas. Tuve mucha suerte: nadie se burló de mí, nadie levantó los ojos al cielo, nadie me trató de cretino. Apenas dejaron a mi paso algunas "buenas" novelas cuidándose de no prohibirme en absoluto las otras.
Eso era prudencia.
Buenas y malas, durante un tiempo leímos todo junto. Igual que no renunciamos de un día para otro a nuestras lecturas de infancia. Todo se mezcla. Se sale de /La guerra y la paz/ para volver a lanzarse a los libros de aventuras de la /Bibliotheque verte/. Se pasa de la colección Harlequin (historias de bellos galenos y de enfermeras meritorias) a Boris Pasternak y a su /Doctor Zhivago /también él un médico guapo, y Lara una enfermera, ¡y bien meritoria! Y después, un día, el que gana es Pasternak. Poco a poco nuestros deseos nos llevan a frecuentar a los "buenos". Buscamos escritores, buscamos escrituras; superados los que son sólo camaradas de juegos, reclamamos compañeros de ser. La anécdota sola ya no nos basta. Ha llegado el momento en que pedimos a la novela algo más que la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones.
Una de las grandes alegrías del "pedagogo" es "cuando está autorizada cualquier lectura" ver a un alumno cerrar solo la puerta de la fábrica best-seller para subir a respirar donde el amigo Balzac.


*El derecho al bovarismo*
(enfermedad textualmente transmisible)

A grandes rasgos, el bovarismo es esa satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones: la imaginación se inflama, los nervios vibran, el corazón se acelera, la adrenalina salta, la identificación opera en todas direcciones, y el cerebro confunde (por un momento) el gato de lo cotidiano con la libre de lo novelesco...
Para todos es nuestro primer estado de lectura.
Delicioso.
Pero más o menos aterrador para el observador adulto que, casi siempre, se apresura a blandir un "buen título" bajo las narices del joven bovariano, exclamando:
De todas maneras Maupassant es "mejor", ¿no?
Calma... No ceder uno mismo al bovarismo; decirse que Ema, después de todo, no era más que un personaje de novela, es decir, el producto de un determinismo en el que las causas sembradas por Gustave no engendraban sino los efectos "por verdaderos que fuesen" deseados por Flaubert.
En otras palabras, el hecho de que esta muchacha coleccione novelas románticas no significa que terminará tragando arsénico a cucharadas. Forzarla en esta etapa de sus lecturas es alejarnos de ella, renegando de nuestra propia adolescencia. Y es privarla del placer incomparable de prescindir mañana y por sí misma de los estereotipos que, hoy, parecen fascinarla.
Es prudente reconciliarnos con nuestra propia adolescencia; odiar, despreciar, negar o simplemente olvidar al adolescente que fuimos es en sí misma una actitud adolescente, una concepción de la adolescencia como una enfermedad mortal.
De allí la necesidad de que recordemos nuestras primeras emociones como lectores y de que le levantemos un pequeño altar a nuestras viejas lecturas, incluyendo las más "tontas". Desempeñan ellas un papel inestimable: emocionarnos por lo que fuimos al tiempo que nos hacen reír de lo que nos emocionaba. Los jóvenes que comparten nuestra vida sin duda alguna ganarán con ello en respeto y en ternura.
Vilipendiamos la estupidez de las lecturas adolescentes, pero no es raro que nos rindamos al éxito de un escritor telegénico, del que nos burlaremos cuando haya pasado de moda. Las preferencias literarias se explican muy bien por esta alternancia de nuestros caprichos ilustrados y de nuestras negaciones perspicaces.Nunca engañados, siempre lúcidos, pasamos el tiempo sucediéndonos a nosotros mismos, convencidos para siempre de que madame Bovary es la otra.
Ema debía compartir esta convicción.


*El derecho a leer en cualquier parte *

Chalons-sur-Marne, 1971, invierno. Cuartel de la escuela de prácticas de artillería.
Durante la distribución matutina de las faenas, el soldado de segunda clase Fulano (matrícula 14672/1, bien conocido de nuestros servicios) se ofrece día a día como voluntario para la tarea menos popular, la más ingrata, la que es asignada frecuentemente como castigo y que atenta contra los honores mejor templados: la legendaria, la infamante, /la innombrable faena de letrinas/. Todas las mañanas. Con la misma sonrisa (interior).
¡Faena de letrinas!
Da un paso al frente: ¡Fulano!
Con la gravedad última que precede al asalto, toma la escoba de la que cuelga la bayeta como si se tratase del estandarte de la compañía y desaparece, para gran alivio de la tropa. Es un valiente: nadie lo sigue. El ejército entero se queda a cubierto en la trinchera de las
faenas honorables. Pasan las horas. Se le cree desaparecido. Casi se le ha olvidado. Se le olvida. Sin embargo reaparece al terminar la mañana, golpeando los talones para el informe al cabo de compañía: "¡Letrinas impecables, mi cabo!" El cabo recupera bayeta y escoba con una mirada en la que se dibuja una profunda interrogación que no formula jamás (respeto humano obliga). El soldado saluda, da media vuelta, se retira, llevando consigo su secreto.
El secreto pesa bastante en el bolsillo derecho de su traje de fatiga:
1900 páginas que la Pleiade consagró a las obras completas de Nicolás Gogol. Un cuarto de hora de bayeta contra una mañana de Gogol... Cada mañana, desde hacía dos meses de invierno, confortablemente sentado en la sala de los tronos, encerrado con doble llave, el soldado Fulano vuela muy por encima de las contingencias militares. ¡Todo Gogol! Desde las nostálgicas /Veladas de Ucrania/ hasta los hilarantes/ Cuentos  peterburgueses/, pasando por el terrible /Taras Bulba/, y el humor negro de /Las almas muertas/, sin olvidar el teatro y la correspondencia de Gogol, ese Tartufo increíble. Porque Gogol es el Tartufo que habría inventado Moliere lo que el soldado Fulano no habría comprendido nunca si hubiera cedido esta tarea a los demás.
Al ejército le gusta celebrar los hechos de armas.
De éste apenas quedan dos alejandrinos, grabados muy arriba, en el metal de un tanque de agua, y que se cuentan entre los más suntuosos de la poesía universal:
/Si, yo puedo sin mentir, y esto es doctrina
decir que leí entero a Gogol en la letrina./
(Por su parte Clemenceau, "el tigre", también él un famoso soldado, daba gracias a una constipación crónica, sin la cual afirmaba, no hubiera tenido la dicha de leer las Memorias de Saint-Simon.)


*El derecho a picotear*

Yo picoteo, tú picoteas, dejémoslos picotear.
Es la autorización que nos concedemos para tomar cualquier volumen de nuestra biblioteca, abrirlo en cualquier parte y meternos en él por un
momento, porque sólo disponemos de ese momento. Ciertos libros se prestan al picoteo mejor que otros porque están compuestos de textos cortos y separados: las obras completas de Alfonso Allais o de Woody Allen, las novelas cortas de Kafka o de Saki, Los /Papiers collés/ de George Perros, el buen viejo La Rochefoucauld, y la mayor parte de los poetas...
Dicho esto, se puede abrir a Proust, a Shakespeare o la /Correspondencia/ de Raymond Chandler por cualquier parte y picotear aquí y allá, sin correr el menor riesgo de resultar decepcionados.
Cuando no se tiene el tiempo ni los medios para tomarse una semana en Venecia, ¿por qué rehusarse el derecho de pasar allí cinco minutos?


*El derecho a leer en voz alta*

Le pregunto:
"¿Te leían cuentos en voz alta cuando eras pequeña?"
Ella me contesta:"Nunca. Mi padre estaba a menudo de viaje y mi madre demasiado ocupada."
Le pregunto:"¿Entonces de dónde te viene ese gusto por la lectura en voz alta?"
Me contesta:"De la escuela."
Feliz de oír que por fin alguien le reconoce algún mérito a la escuela,
exclamó alegre:"¡Ah, lo ves!"
Ella me dice:"En absoluto. La escuela nos prohibía la lectura en voz alta: La lectura silenciosa era ya el credo en mi época. Directo del ojo al cerebro. Transcripción instantánea. Rapidez, eficacia. Con una prueba de comprensión cada diez líneas. La religión del análisis y el comentario desde el principio. La mayoría de los muchachos reventaban de miedo, y ése no era sino el comienzo. Todas mis respuestas eran correctas, si quieres saberlo, pero apenas volvía a casa releía todo en voz alta.
- ¿Por qué?
-Para maravillarme. Las palabras pronunciadas se lanzaban a existir fuera de mí, vivían de verdad. Y además porque me parecía que esto era un acto de amor. Que era el amor mismo. Siempre he tenido la impresión de que el amor al libro pasa por el amor a secas. Acostaba a mis muñecas en la cama, en mi lugar, y les leía. A veces me dormía a sus pies, sobre la alfombra."
La escucho... la escucho, y me parece oír a Dylan Thomas, borracho como la desesperación, leyendo sus poemas con voz de catedral...
La escucho y me parece ver a Dickens el viejo, Dickens huesudo y pálido, ya a punto de morirse, subir a escena... su gran público de iletrados de repente petrificado, silencioso hasta el punto de que se oía abrir el libro... /Oliver Twist/... la muerte de Nancy ¡es la muerte de Nancy lo que va a leernos!
La escucho y oigo a Kafka reírse hasta las lágrimas leyéndole /La metamorfosis/ a Max Brod, quien no está seguro de entenderla... Y veo a la pequeña Mary Shelley ofrecerle largos trozos de su /Frankenstein/ a Percy y a sus entusiasmados camaradas... La escucho y aparece Martin du Gard leyéndole a Gide sus /Thibault/... pero Gide no parece oírlo... están sentados a la orilla de un río...  Martin du Gard lee, pero la mirada de Gide está en otra parte... los  ojos de Gide se han ido allá abajo, donde dos adolescentes se zambullen... una perfección que el agua viste de luz... Martin du Gard está furioso... pero no, él leyó bien... y Gide oyó todo... y Gide le comenta todo lo bien que piensa de estas páginas... pero de todas maneras habría tal vez que modificar esto y aquello, por aquí y por allá...
Y Dostoievski, que no se contentaba con leer en voz alta, sino que escribía en voz alta... Dostoievski, sin aliento, después de haberle vociferado su requisitoria contra Raskolnikov (o contra Dimitri
Karamazov, ya no lo sé)... Dostoievski preguntándoles a Anna Grigorievna, la esposa estenógrafa:"¿Entonces, en tu opinión, cuál es el veredicto? ¿Ah??
Anna: ¡Condenado!
Y el mismo Dostoievski, después de haberle dictado el alegato de la defensa: ?¿Entonces? ¿Entonces??
Anna: ¡Absuelto!
Sí...
Extraña desaparición, la de la lectura en voz alta. ¿Qué hubiera pensado Dostoievski? ¿Y Flaubert? ¿No más al derecho de ponerse las palabras en la boca antes de metérselas en la cabeza? ¿No más oído? ¿No más música? ¿No más saliva? ¿No más gusto, las palabras? ¡Y entonces qué! ¿O es que
Flaubert no gritaba su /Bovary/ hasta reventarse los tímpanos? ¿O es que él no está /definitivamente/ mejor ubicado que nadie para saber que el entendimiento del texto pasa por el /sonido/ de las palabras, de dónde brota todo su sentido? ¿Es que él, que se ha peleado tanto contra la música intempestiva de las sílabas, la tiranía de las cadencias, no sabe mejor que nadie que el sentido se pronuncia? ¿Qué? ¿Textos mudos para espíritus puros? ¡A mí Rabelais! ¿A mí Flaubert! ¡Dosto! ¡Kafka! ¡Dickens, a mí! ¡Gigantescos gritadores de sentidos, aquí de inmediato!
¡Vengan a insuflar nuestros libros! ¡Nuestras palabras necesitan cuerpos! ¡Nuestros libros necesitan vida! Es verdad que es confortable, el silencio del texto... no se arriesga allí la muerte de Dickens, a quien sus médicos le pedían callar por fin  sus novelas... el texto y él mismo... todas esas palabras amordazadas en la cocina acolchada de nuestra inteligencia... cómo se siente uno que es alguien en ese silencioso tejerse de nuestros comentarios... y además, al juzgar el libro a solas no se corre el riesgo de ser juzgado por él pues cuando se mezcla la voz, el libro dice mucho sobre su lector... el libro lo dice todo. El hombre que lee de viva voz se expone de manera absoluta.
Si no sabe lo que lee, es ignorante en sus palabras, es una miseria, y eso se escucha. 
Si rehúsa habitar su lectura, las palabras permanecen como letras muertas, y eso se siente. 
Si colma el texto de su presencia, el autor se retracta, es un número de circo, y eso se ve. El hombre que lee de viva voz se expone de manera absoluta a los ojos que lo escuchan.
Si lee de verdad, si pone en ello su saber y domina su placer, si su lectura es un acto de simpatía con el auditorio tanto como con el texto y su autor, si logra que se oiga la necesidad de escribir y despierta nuestra oscura necesidad de comprender, entonces los libros se abren de par en par, y la muchedumbre de aquellos que se creían excluidos de la lectura se precipitan tras él.


*El derecho a callarnos*

El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Vive en grupos porque es gregario, pero lee porque se
sabe solo. La lectura es una compañía que no ocupa el lugar de ninguna otra y a la que ninguna compañía distinta podría reemplazar. No le ofrece ninguna explicación definitiva sobre su destino, pero teje una retícula apretada entre de complicidades entre la vida y él. Ínfimas y secretas complicidades que hablan de la necesidad paradójica de vivir, al tiempo que iluminan el absurdo trágico de la vida... De modo que nuestras razones para leer son tan extrañas como nuestras razones para vivir. Y a nadie se le ha otorgado poder para pedirnos cuentas sobre esta intimidad.
Los pocos adultos que me dieron a leer se borraron siempre frente al libro y se abstuvieron de preguntarme lo que yo había entendido. A ellos, claro, yo les hablaba de mis lecturas. Vivos o muertos, les regalo estas páginas.

*Daniel Pennac*
/Como una novela/. Norma. Bogotá, 1996. pp.143-168

miércoles, 25 de febrero de 2015

Preparando el inicio de cursos 2015

Una vez más nos encontramos preparando el inicio de clases. Hemos pasado febrero entregando constancias de Biblioteca, limpiado y ordenado estanterías, recibido donaciones, clasificado material y al finalizar el mes estamos planificando actividades para todo el año.
Comenzaremos con el Taller de Formación de Usuarios para los alumnos de 1er.año y organizaremos grupos de ayudantes de Biblioteca que irán rotando mensualmente si así lo desean.
Por ahora los dejamos con algunas recomendaciones para ser un buen lector: